

Durante mis estudios en Granada, trabajé en ASPROGRADES (Asociación a Favor de Personas con Discapacidad Intelectual) durante mis últimos años de Grado. Este centro es increíble, dedicado sobre todo a que cada persona que lo integra se sienta aceptado y querido por el resto.
Aquí se aprende mucho sobre lo que es la discapacidad la rehabilitación, el entrenamiento funcional (a nivel cognitivo y de habilidades de la vida cotidiana) y me ha dado decenas de historias y momentos divertidos.
A su vez, colaboré con Cruz Roja Española en la UES (unidad de emergencia social), dando acompañamiento a los más necesitados, dando apoyo psicológico y ocasionalmente dando charlas sobre asertividad, resolución de conflictos y autoestima, sobre todo a personas en riesgo de exclusión. Como no, de aquí salen otro puñado de anécdotas divertidas e inesperadas y es que trabajar con personas no da cabida al aburrimiento. Como diría Jordan Peterson, si cuando te hablan sobre lo que les pasa sientes aburrimiento, no estás prestando suficiente atención.
Durante mis prácticas curriculares en el Centro Penitenciario de Almería, facilitaba terapia grupal en el programa de Violencia de Género (PRIA-MA). Realicé exploraciones y diagnósticos, aplicaba tratamientos grupales, coordinaba con servicios internos/externos, elaboraba informes, protocolos y peritajes judiciales, y participaba en programas preventivos e investigaciones.
Lo que no te enseñan los libros es la brecha con la realidad: casos bien detallados y estructurados en la teoría, son bastante holgados en la práctica. Muchas eran penas menores y la deserción por probación de inocencia o por falta de pruebas por la denunciante era alta; aprendí que la psicología tiene más reputación glamorosa que glamour real y que hay que enmarcarse en problemáticas complejas usando creatividad para salir airoso y ser útil al cliente. Fue valioso para entender sobre sistemas imperfectos.


Pero lo que más me apasiona es la comunicación. Soy el «hombre orquesta» en TikTok: grabo, edito, diseño personajes y estudio a fondo cada dato. Siempre he sido un «manitas», alguien que disfruta arreglando y creando. Para mí, un vídeo es un proyecto de investigación y creatividad destinado a inspirar.
Me niego a que la psicología sea aburrida
Me inspiro en esos profesores que, como Paco Cruz en Granada, atrapaban a la audiencia con una historia bien contada. Utilizo mis habilidades en diseño y edición no solo por estética, sino porque creo que el conocimiento debe ser agradable y apasionante para que realmente mueva algo por dentro.
Desde 2023, formo parte de S de Sexólogos, la primera cooperativa andaluza de Sexología. Una cooperativa joven y mayoritariamente latina (con colegas de Colombia, México y España), desde que estoy aquí he aprendido muchísimo sobre los entresijos de entidades empresariales: gestión de clientes, papeleo para subvenciones, riesgos de elegir mal una, y cómo una web representa infinitas dificultades que hay que masterizar sin perderse en minucias. Fue un espacio para crecer en marketing digital y aplicar mi rol como psicoterapeuta y sexólogo.
Desde entonces, he llevado la psicología y sexología a escenarios diversos, siempre con el hilo de que el bienestar sexual y emocional es transversal: afecta autoestima, trabajo, descanso y relaciones.
En JuveAlmería, tuvimos un stand con ruleta y Q&A sobre sexualidad femenina/masculina, mitos y anatomía básica (¡y la mayoría fallaba, profesores incluidos, jajaja!)
En la Expoerótica del 2025 me quedo con anécdotas variopintas, como cuando una chica dio una masterclass increíble sobre como animar un público, el reencontrarnos con un viejo conocido de Granada que creíamos completamente ajeno a la psicología sólo para enterarnos que era Psicólogo, Sexólogo y que daba una charla ese mismo día. Y al final del todo, una mini clase de bachata con todos los presentes, fue genial.
En El Cable (Andalucía Open Future), hemos dado eventos y talleres. Colaboré en talleres de bienestar emocional y salud sexual con el Consulado de Colombia, enfocados en migrantes: temas como estrés familiar, problemas de pareja, integración de hijos (que adoptan acentos locales rapidísimo). Una anécdota brutal: un taller pasó de «lo mal que lo pasamos por la migración» a «networking explosivo», la gente compartiendo «yo hago empanadas», «yo diseño interior», post-its volando. Me tocó la patata conocer sus sacrificios y ver tantas ganas de medrar.









Sobre mí
"Descubrí que tenía TDAH riéndome en una cafetería"
Estábamos buscando mesa en La Dulce Alianza, una cafetería aquí en Almería, con compañeras del máster sanitario, con las que todavía me llevo genial, en ese momento una de ellas nos presenta a su novio y, señalándome, le dice: «y él es Gerardo y tiene TDAH jajaja.»
Todos nos reímos. Yo el primero.
– ¿En serio?- le pregunté.
– Es broma pero no es broma- me respondió. -Siempre activo, mil proyectos, te dispersas a veces… ¿nunca te has hecho alguna prueba?
Éramos todos psicólogos graduados. El tema del TDAH lo había estudiado, lo había visto en consulta, lo había explicado… pero nunca lo había visto en mí.
Esa tarde, solo en casa, me quedé repasando el DSM con mis propios apuntes delante. Todo encajaba. Siempre había sido funcional, siempre conseguía lo que me proponía pero arrancar me costaba más que un coche con motor a manivela.
Mil proyectos abiertos, conversaciones con paréntesis dentro de paréntesis, el montón de apuntes desordenados que intentaba organizar justo en ese momento para revisarlos… Y esa sensación rarísima de aplicarme al 100% cuando algo era para los demás pero costarme horrores cuando era para mí.
No era dejadez, no era falta de voluntad, tampoco era eso que decía mi madre que muchos genios son algo desorganizados… Era cómo funciona mi cabeza.
Y probablemente sea cómo funciona la tuya también.
*Si esto te suena y quieres entender mejor cómo funciona el TDAH en adultos, tengo una newsletter donde escribo sobre esto sin tecnicismos. Apúntate aquí.
Soy psicólogo sanitario y sexólogo. Trabajo con personas online, también con empresas en inglés, y me especialicé en TDAH no solo porque lo estudié sino porque lo vivo.
Eso cambia cómo escucho. Cuando alguien me dice «ayer era Superman y hoy no puedo ni empezar», no busco el manual, sé exactamente de qué me está hablando.
No trabajo con todo el mundo ni finjo que puedo. Trabajo con personas que quieren entenderse mejor, que están hartas de sentirse raras o inconstantes y que sospechan que detrás del caos hay algo que todavía no han nombrado bien.
Si eso eres tú, me alegra que hayas llegado hasta aquí.
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